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GRACIAS POR NO MALTRATARME. Artículo en Revista Dominical.

Landaeta1

El repertorio de posibilidades que ofrece la vinculación entre una persona sometida a vejaciones y quien se las produce, es infinito. Entre las más notables, por el refinado mecanismo que la sustenta, está la técnica de golpear o no, según sea el deseo del verdugo y, encima, esperar gratitud cuando, en su magnificencia, decide no aplicar el castigo.

Un jefe autoritario que se impone a sus empleados, el capataz de la hacienda que maltrata a los peones y aquellos que asumen el rol sádico en la pareja humana, son los clásicos representantes de este tipo de abuso. 

La relación más frecuente es la que se establece cuando uno de los personajes se arroga la identidad de un dios poderoso que opera de acuerdo a su voluntad o de un proveedor que reparte ciertos bienes, según se levante de la cama con el pie derecho o el izquierdo.


Para la comparsa hace falta entonces quien crea en su proclama y se doblegue a ella, como un menesteroso ante el transeúnte que mete su mano en el bolsillo para sacar una moneda. La transacción queda instalada y prevalecerá, mientras ninguno de los dos haga algo para romperla.

Así, el tiramealgo estará contento con lo que se le dé y el otro, feliz de tener un esclavo obediente. Claro, que esto no le basta del todo y por ello exige no solo la genuflexión, sino además el gesto agradecido de quien recibe la limosna sin que se le propine una patada en el trasero o una bofetada adicional en la mejilla.

Quienes trabajamos con la mente humana sabemos lo difícil que es esperar una mejoría en el oprobioso cuadro. Lo más seguro es que nuestro intento sea descalificado primero por quien padece la humillación.

Este nos mirará con desdén, mientras susurra complaciente a su amo: ¡Gracias por no maltratarme!, y luego nos cierra la puerta en la cara.

¿Qué le vamos a hacer?

 

 

 

 

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5 axiomas de la comunicación. Paul Watzlawick

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Los fracasos en la comunicación entre individuos se presentan, cuando:

Estos se comunican en un código distinto.

  • El código en el que transmite el mensaje ha sido alterado dentro del .
  • Existe una falsa interpretación de la situación.
  • Se confunde el nivel de relación por el nivel de contenido.
  • Existe una puntuación.
  • La comunicación digital no concuerda con la comunicación analógica.
  • Se espera un intercambio comunicacional complementario y se recibe uno paralelo (o bien simétrico).

 

La comunicación entre individuos es buena cuando:

 

  • El código del mensaje es correcto.
  • Se evitan alteraciones en el código dentro del canal.
  • Se toma en cuenta la situación del receptor.
  • Se analiza el cuadro en el que se encuentra la comunicación.
  • La puntuación está bien definida.
  • La comunicación digital concuerda con la comunicación analógica.
  • El comunicador tiene su receptor

Fuente: http://manuelgross.bligoo.com/20130117-20120412-los-5-axiomas-de-la-comunicacion-de-paul-watzlawick

 

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LA EMIGRACIÓN Y SUS EMOCIONES

Travel

 El hecho de plantearse la mudanza definitiva de un país a otro, aun cuando entre ambos existan vínculos o elementos parecidos, implica un proceso de ajuste emocional importante al cual es conveniente prestar atención.

Particularmente cuando no existe una tradición migratoria, tal como ocurre en el caso de los venezolanos, el duelo es más difícil de manejar.

La sensación de desapego, soledad y desubicación social se vuelve una constante, que puede elevar los niveles de ansiedad hasta el punto en que se haga necesario recurrir a mecanismos de defensa, que a veces no son los más útiles para facilitar la adaptación al nuevo ambiente o mejorar el funcionamiento general del individuo. Leer más “LA EMIGRACIÓN Y SUS EMOCIONES”

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GANAR Y PERDER EN LA PAREJA

PulsoA menudo, cuando una pareja rompe su relación, dentro del círculo de las amistades surge la pregunta de quién tomó la decisión y con base en la respuesta que reciban, determinan a  un “ganador” y a un “perdedor”.

Planteada la cuestión de ese modo, queda uno con la impresión de que aquellas dos personas estaban enfrentadas en una contienda velada, más que manteniendo un vínculo signado por sentimientos algo más nobles.

Esto ocurre así, porque en nuestros días casi todo se ha derivado hacia el plano de “quedar bien” ante los otros y no perder el ascendiente social que se haya logrado, el cual parece ser el beneficio más apetecido por el común de la gente.

En ocasiones, aquel que percibe una señal de que la otra persona pueda estar contemplando abandonar la pareja, toma rápidamente la iniciativa de terminar cuanto antes la relación, solo para no aparecer ante el público como el (la) derrotado (a). Leer más “GANAR Y PERDER EN LA PAREJA”

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LO QUE ES “NORMAL” Y LO QUE NO LO…

 

GaussSi oscuros nubarrones tapan el cielo por completo, debemos esperar que en poco tiempo grandes chorros de agua comiencen a caer sobre el suelo. Tal cosa puede considerarse perfectamente normal. Lo que no es normal es que los drenajes de las calles sean excedidos por el aguacero y como consecuencia, se inunden las casas aledañas y las personas sean arrastradas por la corriente.

Partiendo de esta comparación simple, podemos ver cómo ella se aplica a otros aspectos de nuestro quehacer cotidiano.

Por una de esas simplificaciones que siempre me parecen aterradoras, la gente termina por considerar “normal” lo que en realidad puede ser un signo patológico. Leer más “LO QUE ES “NORMAL” Y LO QUE NO LO ES”

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¡HABLE ANTES QUE OTRO LO HAGA POR USTED!

TalkUna horrible tradición popular aconseja el silencio por encima de la conversación. Con fórmulas sencillas pero contundentes nos dicen que “en boca cerrada no entran moscas” o que “las palabras son de plata, pero el silencio es de oro”.

Aún con lo mucho que uno desearía que alguna gente acatara semejantes consignas,  mejor es recomendar que se hable al máximo, especialmente cuando uno quiere solucionar conflictos o afirmar una posición personal. Leer más “¡HABLE ANTES QUE OTRO LO HAGA POR USTED!”

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CUANDO TE PROVOQUE MANDARLO TODO AL CARAJO

Carajo

A mis 17 años el idealismo no me cabía en un cuerpo poco dado a las grandes ingestas alimentarias, ni siquiera de hamburguesas o helados de aquellos que se ponían de moda y de los que mis amigos disfrutaban, casi con glotonería.

Era por eso, más idealista que robusto y como suele suceder en tales casos, más dramático que sereno.

Una tarde en que meditaba sobre la vida y la frustración de ver que el mundo era tan distinto a lo descrito por Selecciones del Reader´s Digest o las escenas que me divertían en las películas de Billy Wilder, llegué a la conclusión de que debía mandarlo todo al carajo y olvidarme de querer cambiar lo que no podía. Leer más “CUANDO TE PROVOQUE MANDARLO TODO AL CARAJO”

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¿DIVERSIÓN EN LA INFIDELIDAD?

InfUna mujer relativamente joven, a quien atendí hace algún tiempo, solía serle infiel a su marido y defendía sus acciones como  “juegos que no le hacían daño a nadie, si no se descubrían”.

En los últimos años había tenido romances secretos con varios hombres y para el momento en el cual hablábamos, ninguno de esos enlaces le había traído inconveniente alguno, ni con los amantes ni con su esposo.

Ella sostenía convencida, que el matrimonio se le había vuelto aburrido y frío. Definitivamente, necesitaba  divertirse, aparte de sentirse nuevamente hermosa y querida. Leer más “¿DIVERSIÓN EN LA INFIDELIDAD?”

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Y volver…volver…volver…

Chucky

Mucho antes de que publicara mi libro Al infierno se va en pareja y hasta este día, he estado recibiendo consultas sobre el tema de la reanudación de relaciones después de que llevan algún tiempo de terminadas.

Tanto en ese libro, como en la práctica cotidiana de este oficio de orientar a las personas hacia una mejor vida que la que prometen la magia y la improvisación, he sostenido que no conviene volver ni por sentimentalismo, ni por costumbre, así como tampoco guiados por la fuerza pura de la fe.

La única justificación de que alguien retome un vínculo que cesó en un momento dado, es que las condiciones que llevaron al rompimiento se hayan  resuelto de la manera más convincente. Leer más “Y volver…volver…volver…”

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LA ADORACIÓN AL TÓTEM. Una falla evolutiva.

Tótem

       Sin duda, una de las tareas que hacemos con menos eficiencia los seres humanos es crecer emocionalmente. Es decir, superar los estadios de la infancia en los cuales la fantasía nos ocupa el pensamiento y creemos tener muchas satisfacciones, pocos esfuerzos y ninguna responsabilidad.

Tal vez el ejemplo más patético de ese fracaso evolutivo es el de aquellos que se postran ante un personaje “ideal” ignorando cualquier defecto que éste pudiera tener para atribuirle poderes situados en el plano de máxima elevación espiritual.

No solo dentro del ámbito de lo religioso, sino también en cualquier otra área de actividad mundana, podemos encontrar esos lamentables peregrinos que han olvidado su valor como individuos para arrodillarse ante su tótem particular, tal como lo hacían los hombres primitivos ante una roca, un animal o un pedazo de madera tallada por ellos mismos.

Esta última imagen es la que mejor representa al mecanismo que activa la adoración sumisa hacia un ser que se ha elevado a los altares de la idealización.

Por lo general, el tótem emocional es fabricado con la madera de las carencias, las frustraciones o los deseos que se ven como imposibles de ser alcanzados por propio esfuerzo.

Un ejemplo dramático de ese penoso cuadro, lo tenemos también en el campo de la pareja.

La tendencia a ilusionarse creando figuras angelicales, aun cuando puede ser parte del enamoramiento inicial, se ve con mayor frecuencia en aquellos que han padecido abandonos afectivos en la niñez y quienes menos valor se dan como personas.

Endiosando al otro, se evitan confrontaciones consigo mismos (as), las cuales les plantearían un mejor análisis de su mundo interno.

Lo más triste es que en ese vano intento, no solo sacrifican su dignidad, sino que el choque que querían ahorrarse, se produce cuando el otro –como buen ser humano que es– demuestra sus limitaciones y cae del pedestal donde se encontraba.

Idealizar equivale a aumentar las posibilidades de frustración, pero ¿quién puede bajar a la tierra a un pensamiento llevado por las ilusiones?