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¿QUIEN ME QUIERE, ME ENTIENDE?

Pareja

 

La mitología popular acerca de la relación de pareja, adjudica un puesto de primera línea a los problemas de comunicación.

En algunos decálogos triviales se leen cosas tales como, “Aprende a comunicarte” o “La comunicación en la pareja es lo más importante”, etc.

Por su parte, unos supuestos expertos en el crecimiento personal aconsejan “llevar una buena comunicación para solucionar tus conflictos”, como si todo se redujera a hacerse uno de un talismán y colgárselo en el pecho.

Y por último, están quienes aseguran que los hombres y las mujeres son tan distintos que no hay forma de que puedan entenderse efectiva y racionalmente. Con una fórmula  simple dejan zanjado un asunto tan espinoso y ¡listo!, pasamos la página.

Lo cierto de todo, es que la mayoría de los problemas comunicacionales no surgen porque haya profundas diferencias entre machos y hembras de la especie o porque “somos así”, sino porque son muy pocos los seres humanos en general que saben hacer uso de las extraordinarias formas de contacto con que nos ha dotado la Naturaleza. Leer más “¿QUIEN ME QUIERE, ME ENTIENDE?”

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LA MAGIA DE LA REALIDAD

Mago

 

Una de las ilusiones más grandes de la vida, es hacer magia o, en todo caso, ser maravillado por las ilusiones de un buen mago.

Lamentablemente, los estafadores de toda índole se han aprovechado en forma atroz, de esa maravillosa capacidad que tenemos los humanos de sorprendernos por cosas que no podemos explicarnos con la razón.

Esto, desde luego, ha conducido a que muchos “encantadores de serpientes” y vendedores de elíxires “cura-todo”, se hayan hecho millonarios a costa de la ingenuidad que en el fondo nos acompaña desde niños. Leer más “LA MAGIA DE LA REALIDAD”

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EL CIRCO DE LOS HUMANOS

 

Una de las ideas que he mantenido en mi mente desde los años de la infancia es imaginar que desde algún lugar del espacio, unos seres evolucionados nos observan.

En mis fantasías esos personajes, dotados de muy poderosos telescopios, se espantan o se ríen a mandíbula batiente con nuestras peripecias de locos y se maravillan, cuando creamos algo inteligente.

Basta nada más salir a la calle, leer los diarios o encender el televisor, para darse uno cuenta de que aquellos individuos deben estar de ojos abiertos como platos, presenciando las funciones del circo de los humanos. Leer más “EL CIRCO DE LOS HUMANOS”

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ARTE DE SEDUCCIÓN PARA EL HOMBRE INSEGURO

Inseguro

 

La constante avalancha de mensajes, que me envían hombres pidiendo consejo o quejándose de su falta de éxito en el arte de la seducción, me ha llevado a elaborar una muy breve lista de cosas que deben y no deben hacerse, cuando se quiere salir de las penurias de la soledad y alcanzar metas deseadas.

Eso sí, es bueno aclarar de antemano que no se trata aquí de conquistar “cabezas de chorlito” o regodearse en la compañía de “chicas 10” de cartulina, que solo sirven para decorar talleres mecánicos. La idea es ser atractivo para una mujer inteligente, sensata y buena persona, aun cuando solo llegue a 6 o 7 en su puntuación de atractivo físico. Leer más “ARTE DE SEDUCCIÓN PARA EL HOMBRE INSEGURO”

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El S.C.”N” o Síndrome de Creerse “Normal”

Paper bag

 

Estudios muy recientes, han demostrado que más del 87 % de la población mundial padece un trastorno no incluido en los inventarios de patologías emocionales, el cual se conoce como SC “N” o Síndrome de Creerse “Normal”.

Según estos hallazgos, los afectados sufren de una insidiosa combinación de síntomas los cuales deben compensar utilizando mecanismos, tales como: la Negación, la Proyección, la Racionalización y otros que aparecerán según el estilo de personalidad de cada individuo.

El cuadro más generalizado es el de aquel personaje que vive convencido de ser uno de los pocos “normales” que queda en el mundo. Si alguien le descubre escapando alocadamente de una cucaracha o cualquier animal tan inofensivo como ese, dirá que se trata de un comportamiento perfectamente aceptable y que millones de otros fóbicos en el mundo respaldan su afirmación. Leer más “El S.C.”N” o Síndrome de Creerse “Normal””

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El problema del YO en la adolescencia

Double exposure

Mucho se equivoca quien crea que al tratar con un(a) adolescente, se está entendiendo con una sola persona.

Durante esa difícil etapa el “Yo”, como estructura psicológica de identificación, puede representarse como una fotografía a la que se le han hecho múltiples exposiciones y por ello se nos aparece rodeada de sombras, contornos y detalles que emborronan su nitidez o la definición exacta de la figura que desearíamos observar.

Sobre la personalidad de un adolescente, podrán encontrarse entonces:

1. La figura del niño que fue y la que quiso construir para complacer a sus padres  o adaptarse a la sociedad.

2. La imagen del personaje que es hoy en día, contaminada con aquella que ve su familia, la que le exigen sus amigos y la que desearía proyectar hacia el medio exterior.

3. La prefiguración del adulto que se anuncia en su desarrollo mental y corporal, así como en sus constantes cavilaciones producidas por la incertidumbre de lo que será en el futuro. Leer más “El problema del YO en la adolescencia”

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El “Hocus Pocus” moderno

 

Merlin

 

¡Hocus Pocus!, decían las hadas de Disney, alzando su vara mágica para ejecutar uno de aquellos milagros que hacían saltar de sus asientos a los complacidos niños que asistían a las salas de cine.

No ha pasado demasiado tiempo desde que los dibujos animados abandonaron su confort de celuloide para saltar hasta las páginas de libros reputados como muy elaborados y “científicos” y animar  a los no tan niños, en el placer de vivir en el mundo de la ilusión.

Es así cómo desde los comienzos de la llamada, Nueva Era, han proliferado teorías, leyes y oscuros condicionamientos universales, los cuales son recomendados por las nuevas hadas (y hados), como fórmulas infalibles para alcanzar la felicidad en esta tierra.

Los receptores de tales mensajes consumen vorazmente consejos que van, desde cómo colocar la cama frente al refrigerador para atraer durante el sueño los gloriosos efluvios de la chocozuela congelada, (muy eficiente afrodisíaco, por cierto), hasta cómo volverse ricos y famosos con solo desearlo muy intensamente. Leer más “El “Hocus Pocus” moderno”

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¿CUANDO QUIERES NO TE QUIEREN?

Bear
 
 
Una me dice que sí y otra me dice que no
La del sí, ella me quiere… la del no, la quiero yo
Copla andaluza

Una de las situaciones emocionales más dolorosas en la que se puede encontrar cualquier ser humano sensible, es aquella que podemos ubicar en el plano del “enamorado solo”.

Sentir una atracción por alguien que es del todo indiferente, deja siempre la sensación de que no se es suficientemente valioso y que de alguna confusa manera, habría que hacer algo para mejorar, pero, ¿qué? Leer más “¿CUANDO QUIERES NO TE QUIEREN?”

Esos acuerdos tácitos en la pareja Artículos

ESOS “ACUERDOS” TÁCITOS EN LA PAREJA

Esos acuerdos tácitos en la pareja

Vista con la frialdad que se asume desde la acera opuesta al puro romanticismo, una pareja no es más que una asociación de dos personas que acuerdan estar juntas, bajo ciertas condiciones.

Entre los acuerdos básicos e implícitos está por ejemplo, el hecho de que la frase: “Yo te amo” no puede pronunciarse hacia ningún otro ser – al menos no de la misma manera en que fue dicha al amante – so pena de que haya bastantes líos.

Otros acuerdos esenciales y lógicamente aceptados, incluyen expresiones afectivas verbales y corporales compartidas, entendimiento sexual, confianza, convivencia y solidaridad automática frente a cuanto enemigo pueda amenazar a cualquiera de los integrantes.

En estos puntos, creo que coinciden todos o la gran mayoría de los códigos de conducta de las parejas que habitan este mundo. Nadie en su sano juicio se atrevería a cuestionar esos principios y especialmente, si la pareja está apenas comenzando y por lo tanto, inmersa en la nube rosada que les ayuda a  volar sobre las innobles cabezas de quienes no comparten el “amor sublime” que ellos viven. Leer más “ESOS “ACUERDOS” TÁCITOS EN LA PAREJA”

El mito de la "felicidad" infantil Artículos

EL MITO DE LA “FELICIDAD” INFANTIL

Hadas

A la literatura debemos muchas cosas extraordinarias y sin ella, ciertamente seguiríamos atrapados en el horrendo Oscurantismo de la época medieval. Pero así como hay que reconocerles todos sus méritos a los escritores y divulgadores del conocimiento, también es preciso reprocharles – con las excepciones de rigor – su falta de objetividad al tratar ciertos temas que tienen que ver con el mundo interno del ser humano.

Uno de ellos por ejemplo, es el referente a la supuesta existencia de un mundo feliz en el que habitan los niños, el cual es distorsionado o suprimido a causa de la indeseable progresión hacia la adultez.

Lamentablemente para los idealistas, la ciencia psicológica ha comprobado que no hay tal escenario idílico y que, por el contrario, la etapa de la niñez está plagada de angustias, problemas y contradicciones casi tan agudas como las que vive cualquier adulto medianamente normal.

Pero entonces, ¿por qué juegan constantemente los niños? ¿No es acaso una señal de que sus vidas carecen de preocupaciones? ¿No son ellos inocentes, ingenuos, espontáneos, angelicales y cuanto calificativo edulcorado se les pueda poner?

Tal vez la respuesta a estas cuestiones por parte de uno de aquellos creadores de la Palomita Blanca o el Conejito Rosa, sea una afirmación definitiva y convencida; pero quienes hemos trabajado directamente con niños y sabemos de las vicisitudes propias de la infancia, preferimos alejarnos del aroma a flores silvestres que exudan los angelitos serenados y concentrarnos más en la realidad.

Tanto los trabajos de Anna Freud, como los de Jean Piaget, han demostrado que el juego de los niños es básicamente un recurso para manejar los conflictos que les genera el ambiente y aprender mecanismos que les ayuden a resolver el problema esencial de la adaptación.

Mediante la manipulación de objetos para convertirlos en juguetes, les es posible reevaluar sus propias experiencias para procesarlas de una forma comprensible e incorporable a su propia conducta.

Las fantasías que les genera la sumisión a una autoridad que les priva del placer de hacer lo que les da la gana, son intensas y difíciles de expresar sin exponerse a un fuerte castigo o en el mejor de los casos, a un distanciamiento afectivo de las personas significativas en su entorno.

La influencia de tales ideaciones les altera la conducta, les produce fobias, inseguridad, nerviosismo, intranquilidad y nuevas necesidades por canalizar sus ansiedades a través de actividades catárticas.

La competencia con los hermanos, los procesos de socialización, la interacción con el incomprensible mundo adulto, así como la vulnerabilidad física que se les comprueba cada día a través de la actitud protectora de sus padres, ¿no serán más motivos de preocupación que de disfrute ilimitado?

Quien haya tenido oportunidad de analizar objetivamente los juegos y las expresiones artísticas de la infancia, verá claramente las representaciones de un mundo turbulento, lleno de emociones contradictorias que poco o nada tienen que ver con un idílico Edén donde no existen miedos, dolores, odios, venganzas y tantas otras pasiones que solo les acreditamos a personalidades problemáticas.

Tal vez si nos dejáramos de tanto cántico celestial y nos permitiéramos ver a los niños como son, la percepción de sus realidades internas nos llevaría a movernos en un mejor sentido para ayudarles a sobrellevar tan pesada carga.

Una comprensión menos romántica de la infancia no será tan divertida y “cuchi”, como la que nos venden los folletines que leemos en el Pre-escolar; pero seguro estoy  que si le preguntáramos a un niño qué preferiría entre un medio efectivo para calmar sus temores o la lectura de un cuento de Perrault,  su respuesta seria….

Mmmmm… Pensándolo bien, mejor dejo a ustedes la deducción de la respuesta en la esperanza de que prevalezca el razonamiento de la madurez, aun corriendo el riesgo de que esto pueda ser tan solo una más de mis fantasías infantiles.