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Tener hijos felices. Un tema que preocupa a los…

En tiempos recientes, como nunca antes, estoy recibiendo mensajes enviados por un gran número de progenitores angustiados por el tema de si están formando hijos felices o no.

―Es que lo veo huraño y contestón. Como si me odiara― exclamaba con cara de ansiedad, la madre de un preadolescente bastante normal.

―¿Y si crío a un par de perdedores que no tendrán suerte en la vida? ―se preguntaba un padre a quien considero uno de los más eficientes que he conocido. Read more “Tener hijos felices. Un tema que preocupa a los mejores padres.”

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El amargo jarabe de la felicidad. ¡Te lo tragas…

Una amiga (ex-paciente) me escribió muy enojada pidiéndome que escribiera algo más sobre el rayado tema de la felicidad a la fuerza.

Según cuenta, su marido ha estado asistiendo a ciertas «terapias» antiestrés en las cuales inculcan a los participantes la necesidad de vivir permanentemente alegres y tomarse a la ligera los problemas.

Aun cuando al principio parecía raramente calmado, con el pasar de los días ella lo había venido notando más deprimido y extraño en su forma de ser. Read more “El amargo jarabe de la felicidad. ¡Te lo tragas o no te curas!”

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¿Quieres ser «feliz como los niños»? ¡Prepárate a sufrir!

Quien haya diseñado el funcionamiento de la mente humana, fue tan inteligente como para elaborar un mecanismo de amnesia que nos  ahorrara molestias emocionales.

De este modo y con la diligencia propia de los buenos barredores uno puede meter bajo la alfombra recuerdos, vivencias o sucesos que le hayan afectado en la infancia y construir a su lado un monumento idealizado de aquella época en que supuestamente gozaba de una felicidad angelical.

A esto se debe que cuando alguien ve a un niño riendo, jugando o correteando de aquí para allá, tienda a suspirar y diga con nostalgia:

― ¡Qué tiempo tan despreocupado! ¿Quién volviera a ser así? Read more “¿Quieres ser «feliz como los niños»? ¡Prepárate a sufrir!”

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“La obligación de ser feliz es agotadora, como la…

523a69cb0df4f_760x506He decidido poner este extracto de la entrevista a Gustavo Dessal, porque creo importante discutir un poco el concepto actual de “felicidad”.

Ojalá haya opiniones, pero si no las hay, está bien… quedo igual de “feliz”.

 

T : ¿Qué dice el psicoanálisis lacaniano de síntomas como la fatiga crónica, la falta de atención, el cansancio del que habla el filósofo coreano-alemán Byung Chul Han?
D : Creo haber dicho en una ocasión que ese nuevo síndrome de fatiga crónica es el correlato del imperativo moderno a vivir sin límites, a extraer de la vida lo máximo (lo cual suele ser casualmente lo más caro).

La obligación de ser feliz es agotadora, como la de ser un consumidor modélico, o un triunfador.

En los Estados Unidos, los padres de clase adinerada preparan con psicólogos y pedagogos a sus niños para que puedan pasar las severas pruebas que les imponen en las guarderías de élite. La carrera hacia el éxito debe asegurarse desde el principio.

Aunque se trate de una aberración, tiene sentido.

Para garantizar el éxito hay que empezar por elegir el terreno apropiado donde sembrar la semilla. ¿Es delirante? Por supuesto que lo es. Tan delirante como el concepto de triunfo social.

Se habla mucho de los niños hiperactivos. Pero muy poco de los padreshiperactivistas, que imponen a los hijos una agenda diaria extra escolar más ocupada que la de un ejecutivo de Wall Street: clases de música, idiomas, artes marciales, squash, tenis.

No es una crítica a los padres, pobres diablos prisioneros del imperativo del éxito.Vivimos una crisis del saber.

Lacan descubrió una cosa muy interesante: que no existe el deseo de saber. Es una idea extrañísima, puesto que el sentido común parece indicar lo contrario, que el ser humano es una criatura ávida de saber. Sin embargo, Lacan es muy astuto. Que no exista el deseo de saber, no implica que no se quiera saber. Uno no busca el saber por deseo, lo hace por la satisfacción que puede aportar. El saber no es objeto de un deseo, sino algo de lo que puede obtenerse un goce. No todo el mundo lo obtiene.

El síndrome de desatención en los niños es el síntoma de un mundo en el cual el saber ya no produce gran cosa en materia de goce.

Freud lo comprendió muy rápidamente. Se dio cuenta de que el aprendizaje está articulado a la libido, y que sin libido no se puede aprender nada. Eros es imprescindible para que alguien pueda saber algo. Pero la sociedad terapéutica no promueve el Eros, sino que administra la pulsión de muerte de forma liminar.

http://www.telam.com.ar/notas/201408/76019-la-obligacion-de-ser-feliz-es-agotadora-como-la-de-ser-un-triunfador.html

 

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¿Felicidad o eficiencia emocional? (Mi artículo de hoy en…

Landaeta1Mi amiga T. estaba “feliz”. Se había inscrito en un taller para obtener la máxima felicidad y sin asistir siquiera a la primera sesión, ya se sentía llena de una energía particular e incontrolable.

Pasé un par de meses sin verla, hasta que de pronto un día me llamó para invitarme a un café.

Apenas sentarnos a la mesa, exclamó atribulada:

― ¡Dime qué piensas! ¿Habrá sido un error meterme en ese entrenamiento? Read more “¿Felicidad o eficiencia emocional? (Mi artículo de hoy en Revista Dominical)”

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¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

En tiempos cuando la gente parece no encontrar puertos donde anclar su desfalleciente esperanza, el tema de la “felicidad” sobrevuela alrededor de las dolientes cabezas como esos insectos que producen ruido y desesperación, sin que se puedan espantar con el solo movimiento de las manos.

―Pero, ¿por qué afirmar que la felicidad desespera, en lugar de aclamarla como la mayor de nuestras aspiraciones? ―se preguntará usted.

Por una simple razón, le respondo. Ser feliz,  no es algo que exista como un estado normal en la mente humana.

Independientemente de la resistencia que suelen presentar los aficionados a la poesía, los cuentos de hadas o la filosofía del New Age, lo cierto es que nadie ―hasta el momento actual―, ha podido dar una definición precisa y demostrable de lo que es la felicidad.

Y digo yo…  ¿cuál es la idea de pasarse la vida persiguiendo una meta que es tan fácil de encontrar como la famosa olla al final del arcoiris?

Tal vez, si en lugar de ronronear de gusto cuando les masajean la ilusión o apretar rabiosamente las mandíbulas cuando les toca enfrentar la realidad, más personas se dedicaran a manejar eficientemente sus emociones, habría poca necesidad de cuentos para engañarnos y mejores razones para pasárnosla bien en este mundo.

La eficiencia emocional en este caso, significa: molestarse por lo que haga falta y saber reaccionar a ello, evitando en lo posible la violencia; entristecerse ante las calamidades, los duelos o las contrariedades imposibles de superar; temer con razones lógicas, aceptando el miedo como medida de protección ante el peligro y por último… ¡alegrarse!…alegrarse con lo bueno de la vida, disfrutar de los afectos sinceros y reír espontáneamente, como muestra de la bondad interna.

Si a eso, usted lo quiere llamar “felicidad”, ¡adelante!, no hay nada que discutir.

Disfrute de contarse entre quienes se autocalifican como felices… y con razón.