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Pórtate bien y espera tu regalo de Navidad.

Casi todos los credos religiosos ―y por supuesto― los nuevos cultos salidos del New Age, enaltecen la virtud de la esperanza con un fervor que no deja de asombrarme.

Y hablo de asombro, porque no otra cosa me puede causar el empeño de esta gente en hacernos creer que con solo esperar con la fe de un santo, ocurrirá el milagro que vendrá a aliviar nuestras penas o a resolver los problemas que confrontamos en la actualidad. Leer más “Pórtate bien y espera tu regalo de Navidad.”

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¡Infeliz Navidad! El problema de la alegría decretada.

Soy de quienes se alegran con la época navideña, tal vez porque en mi caso estos días están asociados a momentos gratos de la infancia, los cuales se fueron encadenando con otros tan buenos ―o mejores―, hasta llegar a formar un reflejo condicionado: Diciembre = Fiesta, regalos y jolgorio.

Mi máxima aspiración sería que todo el mundo sintiera lo mismo y el mundo fuera en verdad como lo pintan los villancicos. Lamentablemente no es así y existen personas a quienes no se les iluminan ni los ojos ni el ánimo con la Navidad. Leer más “¡Infeliz Navidad! El problema de la alegría decretada.”

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Si abolieran la Navidad

Landaeta1Con las fiestas navideñas ocurre lo mismo que con todo lo que inventan los humanos: unos las aborrecen, mientras que otros las ignoran o no tienen nada que celebrar y hay quienes ―como yo―, que se apuran a buscar pequeños trozos de ella en cada día vivido para coleccionarlos, irlos juntando y así formar una nueva y alegre Navidad a final del año.

Esta imagen la construí cuando pequeño, como una estrategia para soportar la áspera rutina colegial y las constantes demandas de buen comportamiento que me hacían los adultos.

Si enfrentaba contradicciones, desagrados, tristezas o cualquier obstáculo que pareciera insalvable, acudía a la memoria para evocar aquella época maravillosa que arrancaba con mi cumpleaños (al terminar noviembre) y que se llenaba de regalos, aromas, gratos sonidos, sonrisas  y golosinas, hasta que culminaba el 6 de enero con la misa del deporte que se celebraba en la iglesia de La Pastora.

Entonces, fantaseaba con un cristal que se rompía, para devolverme a la dura realidad. Lo bueno era que veía los fragmentos regarse por todo el almanaque y meterse entre sus hojas. Solo tenía que aplicarme a observar con cuidado, hallar alguno y guardarlo en una gaveta. ¡Eso me daría la fuerza para seguir trabajando, con una sonrisa en la cara!

Como dije antes, hay quien aborrece esta fiesta y me aterra pensar que uno de esos personajes llegue a tener el poder autoritario para abolirla. De ser así, se me haría difícil revivir aquellos tiempos de ingenuidad y hallar mis queridos pedacitos, ocultos en la mente del niño de 8 años que aun sigue jugando dentro de mí.

Ojalá un poder superior aboliera a los seres autoritarios y jamás se apagara la alegría infantil.

Ojalá todos encuentren siempre las piezas que les faltan, para que vivan todo el año en una feliz Navidad.

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