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El hijo «reparador». ¿Una solución al problema de la…

Con preocupante recurrencia se observan parejas convencidas de poder resolver sus conflictos valiéndose de artificios que a la larga o a la corta, prueban ser del todo inútiles.

Entre ellos están por ejemplo, planificar un viaje que se parezca lo más posible a una segunda luna de miel; cambiar de residencia o redecorar la que ya tienen; inscribirse en un curso de fin de semana llamado: Cómo redescubrir la felicidad en el matrimonio y así, se meten en cuanto invento les deje la sensación de que están haciendo algo para ahorrarse una inminente separación. Leer más “El hijo «reparador». ¿Una solución al problema de la pareja?”

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LA ADORACIÓN AL TÓTEM. Una falla evolutiva.

Tótem

       Sin duda, una de las tareas que hacemos con menos eficiencia los seres humanos es crecer emocionalmente. Es decir, superar los estadios de la infancia en los cuales la fantasía nos ocupa el pensamiento y creemos tener muchas satisfacciones, pocos esfuerzos y ninguna responsabilidad.

Tal vez el ejemplo más patético de ese fracaso evolutivo es el de aquellos que se postran ante un personaje “ideal” ignorando cualquier defecto que éste pudiera tener para atribuirle poderes situados en el plano de máxima elevación espiritual.

No solo dentro del ámbito de lo religioso, sino también en cualquier otra área de actividad mundana, podemos encontrar esos lamentables peregrinos que han olvidado su valor como individuos para arrodillarse ante su tótem particular, tal como lo hacían los hombres primitivos ante una roca, un animal o un pedazo de madera tallada por ellos mismos.

Esta última imagen es la que mejor representa al mecanismo que activa la adoración sumisa hacia un ser que se ha elevado a los altares de la idealización.

Por lo general, el tótem emocional es fabricado con la madera de las carencias, las frustraciones o los deseos que se ven como imposibles de ser alcanzados por propio esfuerzo.

Un ejemplo dramático de ese penoso cuadro, lo tenemos también en el campo de la pareja.

La tendencia a ilusionarse creando figuras angelicales, aun cuando puede ser parte del enamoramiento inicial, se ve con mayor frecuencia en aquellos que han padecido abandonos afectivos en la niñez y quienes menos valor se dan como personas.

Endiosando al otro, se evitan confrontaciones consigo mismos (as), las cuales les plantearían un mejor análisis de su mundo interno.

Lo más triste es que en ese vano intento, no solo sacrifican su dignidad, sino que el choque que querían ahorrarse, se produce cuando el otro –como buen ser humano que es– demuestra sus limitaciones y cae del pedestal donde se encontraba.

Idealizar equivale a aumentar las posibilidades de frustración, pero ¿quién puede bajar a la tierra a un pensamiento llevado por las ilusiones?

 

 

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¿EL CHAVO DEL 8? ¡CUIDADO, PUES!

El Chavo

 

Dentro de las posibilidades patológicas que hay en las relaciones de pareja, existe una con cualidades muy particulares y que, por lo frecuente de su presencia, vale la pena mencionar en este espacio.

Se trata de una persona (los hay en los dos géneros, pero más en el masculino) que actúa como si fuera víctima del mundo, un ser lisiado emocionalmente, a quien su pareja debe brindar los mayores cuidados y soportar abusos extremos, sin reprocharle su comportamiento, ni separarse de él.

En su conducta se asemeja mucho al célebre “niño” de la serie mexicana El Chavo del ocho quien, valido de su condición de pobre y abandonado, abusaba de los amigos, manipulaba a las personas para que golpearan a otros, se burlaba de los mayores, dañaba la propiedad del vecindario y cuando se le castigaba por sus travesuras, apelaba a la lástima ajena, exclamando con voz quejosa: “Es que no me tienen paciencia”. Leer más “¿EL CHAVO DEL 8? ¡CUIDADO, PUES!”